Ejemplo de comentario de texto + Conceptos literarios

Antes de mostrar un ejemplo para ver cómo se comenta un texto literario, os dejo aquí unos apuntes que, aunque ya tengan sus años, sirven perfectamente hasta para la carrera de Lengua y Literatura Españolas (Filología Hispánica). Recordad que tenéis disponible su descarga en el apartado correspondiente.


Si alguien sabe de qué libro está sacado, que no dude en dejar un comentario para poder poner los créditos.

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EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO

El siguiente comentario de texto lo realicé para la asignatura Literatura Hispanoamericana: siglos XVI-XIX. Como veréis, no hace falta escribir un testamento para que queden un buen comentario.

Se sigue el esquema indicado en esta ENTRADA.


VENUS

                        En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
                        En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
                        En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
                        como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.
5                    A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante, bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.
“¡Oh, reina rubia! –díjele-, mi alma quiere dejar su crisálida
10                y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar”.
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.

(Rubén Darío).        



Este poema pertenece a Rubén Darío, poeta nicaragüense, figura clave del Modernismo. Esta corriente se caracteriza [1] por ser un movimiento de rechazo de las ideas estéticas anteriores, que se inicia hacia 1880 y se extiende hasta la Primera Guerra Mundial. Esta ruptura se encuadra dentro del marco de las crisis ideológica y espiritual del mundo a finales del siglo XIX, la denominada crisis de fin de siglo, que abarcó numerosos aspectos de la vida, no sólo literarios. El movimiento modernista es, en definitiva, una reacción frente a la imperante mentalidad burguesa de finales del siglo XIX. 

En Hispanoamérica, los modernistas aspiraron a crear una identidad propia, desprendiéndose en parte de la tradición española, y dejándose influir por otras literaturas, entre ellas la francesa. Asimismo, es importante la influencia de la literatura española anterior, como la poesía de Bécquer, que inspiró a poetas como Rubén Darío.

Rubén Darío es, como se ha dicho, figura clave del Modernismo en Hispanoamérica. Con sus Prosas profanas (1896) comienza la primera etapa del Modernismo en ese lugar. Darío es, asimismo, figura clave del Modernismo en España, cuyas visitas al país marcaron un punto en la nueva poesía modernista, ejerciendo gran repercusión entre los escritores de la Generación del 98 y, sobre todo, del 27.

A continuación, analicemos el poema que tenemos en manos: Venus.

El poema nos presenta a un poeta angustiado, inquieto. Para buscar algo de tranquilidad, decide salir de la casa. Fuera, observa el cielo, encontrándose con Venus, a quien llama quejándose de sus penas, y quien le observa con suma tristeza. 

El tema es, por tanto, la búsqueda de la libertad, una libertad que le ayudará a salir de lo que le angustia.

En cuanto a su estructura, tenemos lo siguiente:

  • En la estructura externa, tenemos un poema compuesto de una estrofa, la cual consta de catorce versos. Se trata de un soneto, el cual está formado por dos cuartetos y dos tercetos, de rima consonante ABAB, ABAB, CDC, CDC.
  • La interna la podemos dividir en tres partes: la primera parte ocupa el primer cuarteto, donde el poeta necesita salir de su casa en la noche; la segunda parte incluye el segundo cuarteto y los dos tercetos hasta el verso 13, donde el poeta expresa sus pesares a su «oyente», Venus; la última parte está formada sólo por el último verso, donde ésta sólo le mira con pena.

Como ya hemos visto, el tema es la amargura del poeta, quien se dirige ha Venus. Para poder llevar a cabo este tema y el desarrollo de todo el poema, Darío recurre a ciertas figuras retóricas:
  • Metáfora: sustitución de un elemento por otro con el que mantiene una relación de semejanza. En este caso, la metáfora es la de Venus/amada: Venus es la confidente del poeta pero, asimismo, representa la propia amada a la que aspira el autor.
  • Anáfora: repetición de uno o más elementos al comienzo de varios versos o grupos sintácticos. Aquí tenemos anáfora en los tres primer versos, donde el poeta comienza con un «En», por lo que, en éstos,se repite la estructura del complemento circunstancial que introduce cada uno.
Asimismo, los versos «y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar; / y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida» también presentan anáfora en su comienzo; es decir, «y volar hacia ti» y «y flotar en el nimbo». 
Esta repetición de elementos pretende dar énfasis a los versos. En el primer caso de anáfora, el poeta enfatiza el lugar en el que se produce la acción; mientras que en el segundo ejemplo, se enfatiza su deseo, que no es otro que estar cerca de la amada.
  • Políptoton: repetición del mismo lexema con diversos morfemas flexivos. Aquí tenemos el verbo mirar en «me miraba con triste mirar». También lo podemos considerar como una forma de enfatizar lo que ocurre: Venus, la amada, observa con tristeza y anhelo al poeta. Por otro lado, podríamos considerar que el poeta se siente atraído por la mirada de esa persona.
  • Apóstrofe: interpretación exclamativa a un ser que no es el destinatario del discurso. A pesar de esta definición, aquí sí que Venus (en metáfora) es el verdadero destinatario del discurso cuando el poeta exclama «¡Oh, reina rubia!»

Para concluir con este comentario, quisiera dar mi opinión respecto a este poema, justificando las explicaciones dadas en las figuras retóricas:

En primer lugar, los siguientes versos:

«A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante, bajo el techo de su camarín»

nos pueden llegar a recordar a las jarchas, breves cancioncillas en lengua mozárabe, que los poetas de Al-Andalus habrían adoptado para incorporarlas a las moaxajas, poemas extensos de carácter culto escritos en árabe y en hebreo. En este tipo de composición, el tema predominante es el amor, encontrándonos con el lamento de una mujer por la ausencia de su amado, a quien le nombra con el apelativo árabe habib ('amigo'). Por ello, junto al tema del amor, tenemos el del dolor por la ausencia del amado, el sentimiento de abandono y miedo y la alegría cuando éste regresa, entre otros.

En este poema tenemos todos estos temas (a excepción de la alegría): amor, dolor y sentimiento de abandono y miedo: el «alma» del poeta se encuentra solo, triste, añorando a su amor; su confidente es Venus, quien actúa como su confidente.

Por otro lado, cuando hablábamos de la metáfora, se ha dicho que Venus es la propia amada del poeta (a parte de su confidente), jugando un doble papel: el primero, el cual se ha expuesto a la hora de comprar este poema con las jarchas; el segundo papel es el de la amada, quien también añora al poeta (mirándolo con triste mirar). Podríamos pensar que ambos sienten lo mismo, pero algo ocurre que les imposibilita estar juntos, por lo que optan por observarse desde la lejanía, deseando estar juntos, como dice el propio poeta al afirmar que él quiere que «mi alma quiere dejar su crisálida / y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar».



[1] Contexto extraído del libro siguiente: Millán Jiménez, María Clementa (2010). Textos Literarios Contemporáneos. Literatura española de los siglos XX y XXI, 2ª reimp. (2011). Madrid: Editorial universitaria Ramón Areces.


Muchas veces, tanto nuestro alumnos como nosotros mismos no sabemos qué poner exactamente en la «Valoración personal». Una opción es, como aparece en este comentario, interpretar el texto de acuerdo a lo que uno ha ido estudiando a lo largo de los años. Un truco también podría ser explicar algún hecho importante, ya sea histórico o literario, de acuerdo a ese texto y que no se ha indicado aún en el primer punto del comentario (localización del texto). En resumen, en la valoración podemos hablar de los siguientes puntos, si el texto nos lo permite:

  • Interpretación del texto.
  • Hecho histórico del habla (por ejemplo, hay textos que nos cuentan sobre batallas, sucesos...)
  • Repercusión del texto en su época: ¿fue aclamado o criticado? ¿Se trata de un escrito polémico? (traducción del Cantar de los Cantares, que estaba prohibido a lo largo de toda la Edad Media).
  • Si hay aspectos gramaticales o fonéticos (leísmo, escribir como se pronuncia...), comentarlos, al igual que el uso de neologismos (por ejemplo, Espronceda fue el primero en emplear la palabra «rielar» porque la inventó él [palabra que significa 'juegos de la luz en el agua']).
  • Si ya uno no sabe ni qué poner, puede optar por seguir hablando un poco más del contexto histórico y lingüístico, seleccionando la información (no escribir por escribir). Esto no es muy recomendable pero muchos lo hemos hecho y no ha quedado tan mal.
Como se ve, la valoración no es sólo decir si te gusta o no el texto que se está comentando.

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