¿Español o castellano?


Por todos es conocida la discusión en torno a estos dos términos, español y castellano, que, por suerte, ya ha quedado superada. Si os soy sincera, me daba un poco de miedo escribir sobre este «problema» por las diferentes respuestas que se pueden derivar, aunque, pensándolo mejor, creo que es importante hablar de esto, aunque sea sólo una pequeña pincelada.

Lo que vamos a leer a continuación se va a basar en datos objetivos, aunque, al final, yo voy a dar mi opinión, al igual que os invito a dar vosotros la vuestra (estaría bien que comentarais lo que vosotros preferís decir, incluyendo vuestra comunidad, ciudad y país de referencia).


¿Español o castellano?


Es interesante, en primer lugar, ver lo que dicen los señores de la RAE al respecto. De la entrada «castellano» en el Diccionario, destaquemos las siguientes acepciones:
  • Perteneciente o relativo a esta región de España.
  • Lengua española, especialmente cuando se quiere introducir una distinción respecto a otras lenguas habladas también como propias en España.
  • Dialecto románico nacido en Castilla la Vieja, del que tuvo su origen la lengua española.
Y, por su parte, el Diccionario Panhispánico de Dudas, en cuanto a «castellano» y «español», dice lo siguiente:
castellano → español


Esto es lo que dice la Real Academia Española: el término recomendado, por su carácter universal, es el de español; mientras que castellano se usa para referirnos a varias cosas distintas: 1., lengua romance nacida del latín (entonces Castilla no es lo que conocemos ahora en cuanto a expansión); 2., variante de español de esa zona que es Castilla; 3., sinónimo de español para España: las lenguas españolas son varias y, por ello, debemos usar otro término para referirnos a la lengua oficial del país, es decir, el castellano (frente a vasco, gallego o catalán).

Pero no sólo la RAE ha hablado sobre esta «problemática». También González Ollé (1995: 60-61) dedicó un interesante artículo sobre ello que, de forma resumida, dice lo siguiente:
Cuestión que despertó acaloramiento fue el nombre de la lengua oficial. La preferencia exclusivista por español alcanzó escasa acogida; notable la obtuvo la disyuntiva español o castellano, si bien con fuerte oposición. Este es un tema que caló con hondura en la opinión pública. Aunque para la mayoría de los españoles quizá no pasaba de ser una cuestión nominalista, en función de hábitos, gustos, etc., sí encerraba importancia objetiva, hasta el punto de que la Real Academia Española elevó el ruego de que se añadiese el siguiente párrafo: «Entre todas las lenguas de España, el castellano recibe la denominación de "español" o "lengua española", como idioma común a toda la nación», ruego respaldado por una serie de razones, al que se sumó la Real Academia de la Historia. Pero era entre la clase política donde la actitud ante la alternativa o sinonimia se manifestaba con más viveza, por el temor de que la elección nominal pudiera condicionar el tratamiento de las lenguas regionales. De ahí las posturas enconadas, en todo semejantes a las adoptadas en 1931. Me permito repetir lo que sobre esto tengo escrito […]. La decisión por uno u otro nombre no responde, en lo fundamental, a razones históricas, estilísticas, etc., sino a una actitud definida sobre la ordenación del pluralismo idiomático. Tras el cual se sitúa, en última instancia, la cuestión de la nacionalidad una o diversa.

[...]

[Se llega a una extraña solución] «El castellano es la lengua oficial del Estado»

Como consecuencia de ella, en la actualidad se produce la contradicción de que la lengua oficial ha de llamarse legalmente castellano, de acuerdo con la Constitución, mientras que, por ejemplo, las leyes que regulan su enseñanza suelen utilizar español. [...]
Ahora vamos a ver la realidad, no los textos ni las opiniones de los expertos:

En las zonas bilingües de España se prefiere el término castellano para el idioma, porque se mantiene que español incluye otras lenguas (gallego, catalán, vasco...), que, a su vez, tienen consideración oficial dentro del territorio de sus respectivas comunidades autónomas. El término español, por su parte, es el más utilizado en las zonas monolingües de España. También, salvo en ámbitos especializados, hay quien usa en ambas zonas uno u otro indistintamente como sinónimos

En Hispanoamérica también se han conservado ambas denominaciones, y no plantea ninguna dificultad especial el uso de castellano y español como sinónimos, aunque en algunos países prevalezca el uso de una u otra palabra. También en los círculos de la intelectualidad hispanoamericana se defiende el término español por considerarlo heredero de la contribución que hicieron al castellano original diferentes hablantes y lenguas de las zonas conquistadas por Castilla desde fuera del Condado de Burgos hasta América, y por reflejar la modernidad y la internacionalidad de una lengua de la que se hace un uso actual que dista mucho de ser el propio de Castilla.

Es imprescindible deshacer la ambigüedad del término castellano y que, desde el punto de vista lingüístico, español es el nombre de la lengua y castellano es el dialecto histórico o la variedad propia de Castilla.

Mi opinión

Por mi parte, yo soy de las que opinan lo mismo que la Real Academia Española en cuanto a usar el término castellano para referirnos a la variante de España (no de una Comunidad Autónoma, sino para todo el país); y el término español en un ámbito internacional. Esto es lo que os vais a encontrar en mi blog: cuando haga referencia a castellano, me referiré sólo al español hablado en España. Así, en las entradas sobre español para extranjeros, diré español porque yo pretendo englobar todas las variedades posibles (aunque sea muy difícil, por no decir casi imposible).

Cuando me habléis o, en su caso, me escribáis, podéis poner español y castellano indistintamente porque perfectamente se entiende.
Lo correcto es respetar el uso que hace de estos términos cada persona, aunque sea interesante saber justificarlo.
Como he dicho al principio de esta entrada, estaría bien comentar lo que vosotros decís (indicando vuestro país y zona) por curiosidad.


Bibliografía:

GONZÁLEZ OLLÉ, Fernando (1995): «El largo camino hacia la oficialidad del español en España». En La lengua española hoy. Fundación Juan March, pp. 37-61

Diccionario de la Real Academia Española

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