Revoltijo textual: propuesta


Esta actividad, más bien propuesta, nos permite trabajar la estructura de un texto; es decir, las partes de las que consta.

Lo que hay que hacer es tomar dos o tres textos (con título y, si no hay, lo inventamos) y recortar cada uno por sus partes (introducción-desarrollo o nudo-conclusión o desenlace). 

Los alumnos, en grupos, se encargarán de organizar esos tres textos.


LA ACTIVIDAD:
  1. Escogemos dos o tres textos. Recortamos cada uno en cachos y los mezclamos entre ellos. Para no complicar demasiado la actividad, lo mejor es combinarlos de manera que cada parte sigue su orden originario: la primera parte del texto A se coloca encima de la segunda del texto B para que siga siendo la primera parte del texto. [Echa un vistazo a la imagen de abajo]
  2. Una vez descolocadas todas las partes de cada texto, lo preparamos para fotocopiarlo y entregarlo a los alumnos.
  3. Los títulos se separan también de sus textos. Y también los «revolvemos»: si tenemos un título que dice «La ciudad de las bestias», lo descolocamos (escrito en la pizarra o en papel para cada grupo) y lo dejamos como «las bestias La de ciudad».
  4. Los alumnos tendrán que organizar el texto A, el texto B, y el texto C. Después tendrán que organizar los títulos, ordenar esas frases u oraciones y decidir qué título le va mejor a un texto u otro.
  5. Una vez terminada la actividad, podemos discutir cómo cada grupo ha llegado a la conclusión final: qué palabras, qué enunciados, qué uso de la puntuación o de los conectores, o, incluso, qué ideas han tomado de cada parte para saber en qué texto va.

Un ejemplo de cómo organizar (o desordenar) cada parte es el siguiente:


VARIACIÓN:
  • Dejar los textos lo más desordenados posibles.
  • Usar solamente un texto, sólo uno, y desordenar oraciones o enunciados.
  • Usar sólo un texto, dejando espacios en blanco (por ejemplo, en el «desarrollo o nudo», para que los alumnos piensen en una situación que pueda servir de enlace para la introducción y la conclusión.
  • Usar un texto, mostrando ese como original y una variación del mismo que cambie acciones, personajes, vestimentas... Esto sirve para comparar textos y buscar evidencias.

¿Qué textos podemos usar?
  • Poesía, narración, teatro... Cualquier género vale.
  • Con niños pequeños, usar cuentos clásicos es una ventaja porque ya les suena de algo. Esto es ideal para trabajar vocabulario en una lengua extranjera.

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